Estas fotografías han sido tomadas en diferentes entornos naturales. Algunas provienen de lugares cercanos y otras son el resultado de largos viajes.
Si algo unifica estos espacios es el reconocimiento en ellos de una huella presente en la memoria. Muchas de estas imágenes provienen de recuerdos de infancia, parajes vistos desde la ventanilla del coche en lo que resultaron ser tránsitos vitales y paisajes en los que puedo identificar mis raíces.
Otras veces las fotografías son tomadas en sitios que visito por primera vez, pero que tienen la capacidad de recordarme a aquellos lugares guardados en la memoria. Por lo tanto, estas fotografías no hablan de geografías, sino de territorios interiores, sentimentales. Son un refugio, un silencio.
Me interesa el paisaje íntimo, ese pequeño fragmento que parece que podemos sostener en las manos. En muchas de estas fotografías intento reducir lo grandioso a una escala más cercana, más humana. A veces una pequeña rama contiene la esencia de todo el bosque. A veces una pequeña parte de una montaña es suficiente para que entendamos su totalidad.









