La distancia en la fotografía de calle

De entre la multitud de posibles clasificaciones que podemos utilizar para hablar de fotografía callejera,  he escogido una basada en la distancia, tanto física como emocional, con respecto al sujeto que fotografiamos.

No se trata de una lista de etapas que cumplir para poder avanzar ni una escala que mida los méritos obtenidos. Tampoco es una lista completa de lo que se puede hacer con una cámara en la calle. Muchísimos grandes fotógrafos basan su carrera en uno o dos apartados de esta lista. Otros parecen tocar todos los palos según se presente la ocasión. Pero si creo que puede ayudar a aclarar algunos conceptos básicos a quienes estén comenzando. Sobre todo para darse cuenta de que hay diferentes métodos de trabajo en función del tipo de tomas que quieras hacer.

Comencemos.

Gente integrada en el entorno:

Este es el punto inicial para casi todos. Figuras que cruzan el encuadre bien sea mientras caminan de un lado a otro, de frente o de espaldas. También podemos incluir en esta categoría gente que permanece estática en el punto adecuado. Hablamos en este apartado de individuos con los que no interactuamos y con los que guardamos cierta distancia. El entorno es importante, en muchos casos lo más importante.

La calle es caótica, intentamos encontrar una composición interesante y nos preparamos para la llegada del elemento humano. Algunas fotos se pescan.

En estos ejemplos de Andre KerteszSabine Weiss vemos la importancia del clima y como utilizarlo para representar sensaciones. También vemos que los detalles finos en la textura de la ropa, la piedra, las caras o la madera son totalmente secundarios puesto que identificamos a los elementos por su silueta.

Me he referido a este apartado como el punto de inicio ya que resulta asimilable para el fotógrafo tímido que se ve protegido por la distancia, no obstante es un ejercicio exigente en el que es muy importante encontrar una estructura geométrica en el entorno y requiere mucha paciencia para esperar que la persona adecuada pase por el lugar preciso.

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Cartier Bresson
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Sabine Weiss
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Costa Manos
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Harry Gruyaert

Como vemos se pueden alcanzar niveles de sofisticación muy elevados, pero también existe un riesgo, la fórmula. Localizar un escenario, pensar una composición y esperar. Es una receta sencilla, puede hacerse decenas de veces todos los días. Compositivamente estará bien, la luz estará bien, pero la imagen no terminará de enganchar. El anonimato y lo distante de los personajes dificultarán la empatía del espectador y una obra cuyo único propósito es mostrar una composición puede resultar demasiado fría.

¿Qué tiene alguien como Kertesz en su ADN que le hace capaz de transmitir tanto con elementos tan sencillos? Es difícil de saber y más aún de explicar. La capacidad de proyectar una ilusión, un regocijo en la mirada, la alegría por el descubrimiento de un momento que se produce y que queda registrado en el negativo.

Avanzar en proximidad:

Un fotógrafo callejero ante todo busca gente, por lo tanto ir acortando distancias parece un paso lógico. En el apartado anterior vemos que los personajes son seres anónimos que se integran en su entorno. La sensación de atmósfera y de escenario es más importante que las individualidades de sus protagonistas. En este apartado ponemos caras y gestos y por lo tanto la personalidad de quien aparece aumenta en importancia.

Dividiremos en dos categorías:

  • 1: Personajes dentro de un contexto.

Los principios son similares al primer apartado, pero las distancias son mucho menores. El entorno sigue siendo muy importante.

Unas veces mantenemos varios metros de distancia con respecto al sujeto como ocurre en la primera foto de esta serie. El reportero tímido continúa sin arriesgar demasiado y se produce una transición de pescador a cazador.  La postura corporal de esta pareja nos cuenta cosas, el reflejo en el cristal nos dice donde están y las demás personas que se insinúan detrás del cristal nos dan más pistas sobre el uso que tiene el lugar.

Lee Friedlander
Lee Friedlander

Según nos vamos acercando minimizamos el entorno pero los pequeños detalles se hacen más importantes. Las caras pertenecen a personas concretas, con identidad. Las relaciones entre personajes, las miradas, importan mucho; así como los objetos de menor tamaño. El fotógrafo continúa anónimo con respecto a los sujetos que aparecen en la fotografía, por lo tanto no altera los acontecimientos que registra.

 

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Cartier Bresson
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Robert Frank

Llega un momento en que la cercanía nos expone demasiado, ya no somos anónimos ni únicamente espectadores. Nuestra presencia altera la escena, provocamos una reacción en el los observados que se traslada al público. El fotógrafo tímido puede echarse a temblar en estos momentos. Aquí el contexto tiene mucha menos importancia. El sujeto lleva el peso de la composición, la carga emocional y el significado de la toma.

William Eggleston
William Eggleston

Entramos en el reino de las primeras impresiones. Los encuentros bruscos. ¿Nos sonríen? ¿desconfían? ¿se enfadan?

  • 2: Extremadamente cerca.

Aquí nos referimos a las fotos que se hacen con un gran angular a un brazo de distancia o menos. Resulta casi imposible que el sujeto no sepa lo que estamos haciendo puesto que estamos siendo invasivos.

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William Klein
NYC20948
Buce Gilden
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Mark Cohen

Debido a la extrema cercanía muchas veces los encuadres tienen cortes muy bruscos. Ya no encontramos esa primera impresión de la que hablábamos antes, en muchas de las tomas habremos provocado en el sujeto la reacción que buscábamos. Incluso incitando con nuestras palabras.

Son fotografías de carácter, directas,  a veces agresivas. Muchos lo intentan pero muy pocos tienen la capacidad de hacerlo bien. Y no es un asunto de valentía. Resulta muy difícil en tomas tan rápidas – recomendada una visita en youtube a los vídeos de Mark Cohen o Bruce Gilden para entenderlo – conseguir una buena composición, que los elementos del fondo no sean intrusivos ni molesten a los elementos del primer plano, que el foco sea perfecto, etc

La proximidad en confianza.

Aquí es donde las habilidades sociales entran en juego. En este último apartado haremos referencia a los retratos callejeros. Fotografías hechas a desconocidos con su permiso, tras un diálogo. Siendo el sujeto parte activa en el proceso.

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Vanessa Winship
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Alec Soth

Viendo los ejemplos anteriores podría pensarse que los fotógrafos callejeros toman lo que quieren sin más consideración que su propia apetencia. Sin embargo, quienes tienen un interés en las personas o sensibilidad hacia lo que les ocurra a otros, suelen tener una personalidad empática.

La valentía en la fotografía de calle no se mide en distancia física con respecto al sujeto, sino en distancia emocional. Eres valiente si eres capaz de parar a un desconocido en la calle, muchas veces en un país que no es el tuyo, explicarle quién eres y lo que estás haciendo y obtienes colaboración por su parte. Eres valiente si tras ser descubierto haciendo fotografías alguien se te acerca inquisitivo y consigues zanjar el asunto con una conversación agradable y un apretón de manos.

 

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